Acerca de

Hola a todos y todas.

Me siento muy contenta de poder compartirles un poquito de mi mirada de la vida, del canto, la música, del arte, la crianza, el aprender y tantas cosas que llevo este hermoso tiempo transitando.

Después de tantos años de vivencia en diferentes áreas del aprendizaje, esencialmente como madre y en la música, confluyo en estas líneas para ir narrando el camino pasado, el que tránsito y el que viene.

Han sido años de alegrías y tristezas. Se sintió mucho más al vivir la migración, provengo de una ciudad muy hermosa la conocida como la hoyada, la ciudad de La Paz cerca del altiplano boliviano. Mi llegada a la Argentina fue por aprender más música y la verdad que he aprendido mucho más que música. Ahora estoy de vuelta después de muchos años a nuestra bella La Paz.

Tengo dos hijitos Naty y Alan, dos maestros que poco a poco van haciendo su camino.

Alan fue diagnosticado TGD-NE en Argentina y junto a él hemos aprendido muchos, amigos y familia.

La música y el canto han sido nuestras grandes compañías, los árboles, nuestros amigos animales, la inmensa, inmensa ciudad un lugar para explorar y curiosear. Pero la ciudad, especialmente las grandes tiene lo suyo y no es tan fácil conseguir alimentos agroecológicos o acostumbrarse a los niveles de contaminación.

Con Alan hemos aprendido un mundo lleno de detalles, un mundo de silencio y de sorpresas. El silencio es música, como dice Sergio Aschero.

Naty mi hija es zurda, muy creativa y cantidad de características que me enorgullecen, ambos se parecen tanto y al mismos tiempo no. Me siento muy dichosa de ser su madre. Muy afortunada de poder aprender de tanta diversidad.

En el camino de buscar formas de aprender para mis niñes, para mí, me encontré con el aymara en Buenos Aires y fue muy reconfortante. Y ahora también es parte de mi camino.

Gracias por ser parte.